viernes, 8 de julio de 2016

Tiempo

Una de las cosas más raras e incomprensibles de estar vivo es el tiempo. 

Si miramos la RAE hay varias definiciones de tiempo; en mi opinión la mayoría quasi fatídicas. Creo que la razón de que sean fatídicas es que estemos alerta al poder del mismo.

1- " Duración de las cosas sujetas a mudanza". 
 
2- " Parte de la secuencia de los sucesos"

3- " Oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo." 

Son algunas de las muchas definiciones.

Que cosa el tiempo, algo que percibimos pero no vemos. Horas, días, minutos. Segundos, milésimas de segundo...

Para un ser regular un segundo no es nada; para un nadador una milésima de segundo puede representar perder o ganar, clasificar o no, un resultado positivo de lo invertido en años o una gran pérdida..  El nadador si que sufre de la dilatación del tiempo que hablaba Einstein. Sin duda, el tiempo es influenciado por el contexto.

Qué cosa el tiempo no? Algo que no tiene precio pero vale tan caro, algo que no se puede comprar pero si perder.. o ganar.

"El tiempo maldita daga" decía Fito.

Y qué pasa cuando eso llamado "tiempo", que no sentís pero pasa, que no es perceptible pero está, te afecta?. Cuando te enteras que te quedan 20 semanas. 12096000 segundos, 209600 minutos, 3360 horas, 140 días para que algo termine?.

Ahí es cuando tomas consciencia del tiempo y hay dos opciones: rendirse y dejar que pase o maximizarlo. Yo, elijo la segunda. 

Une petite pensèe.

lunes, 4 de julio de 2016

Aún no tiene título


"Aún no tiene título se llama esta entrada. No pensaba escribir ningún pasaje en el blog pero acá va.

Dedicado a Caro.

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El ser humano tiene esa manía, ese arrebato, de arruinar las cosas cuando marchan bien, encontrar la 5ta pata al gato, quitar la 4ta pata a la mesa, para ver si se tambalea solamente; porque algo malo tiene que tener, no puede ser tan bueno... no puede.

Cuando lo conocí  no preste mucha atención, el pasó totalmente a un segundo plano, como una ráfaga sin importancia de la cual  olvidaría por dos días, hasta que su mensaje me haría recordar de su existencia.

Nunca pensé que ese desconocido pasaría a ser tan importante, a movilizarme internamente así, de la nada, con tan poco, tan solo con palabras lejanas, tan impersonal.

De voz pausada y bien modulada, algo erudito al hablar; no concordaba mucho con su apariencia física de niño lindo, sus ojos verdes de mirada penetrante, los cuales con el tiempo, me costaría tanto mirar directamente.

Sentía que me leía al mirarlo a los ojos, que sabía lo que pensaba, sentía o quería y eso me cohibía de manera tal que desviaba mi mirada, siempre esperando que el volviera a insistir con su brillo pícaro a que mis ojos re incidieran en los suyos, para intentar nuevamente leerme.

Apareció sin que lo buscara, en un momento de gran confusión en mi vida, no recuerdo porque, fue obra del destino o la causalidad.  Werther no cree en el destino ni las causalidades, cree que las causalidades son productos de nuestros actos simplemente.

Yo sí creo en el destino, si bien uno decide el camino que toma en definitiva, los sucesos se dan porque tienen que darse, porque algo está marcado para que sucedan y ahí entra el libre albedrio, a través de elegir que haremos con dichas situaciones.

Amaba su elegancia al caminar, al sentarse, al cruzar las piernas, al servir una copa de vino, el pequeño giro que le daba a la botella para que cayera de manera elegante la última gota.

Era un caballero, el mismo se había formado como tal. “Fue un proceso muy largo, de muchos años” decía.  Al igual que Cocteau se auto-infringió a la adicción al opio para entender lo que se sentía y entender como liberarse de ello, Werther se auto-infringió la caballerosidad.

Este caballero me hizo sentir comprendida, de cierta manera hablábamos un mismo idioma, que solo nosotros conocíamos, aun sin conocernos, lo que volvía toda esta situación más extraña, atípica, temerosa, temerosa de que fuera a ser todo esto, de si alguno de los dos saldría  lastimado, de si valdría la vida vivirlo o no, esto .. Que no sabíamos que era, pero sin dudas era algo.


No me malinterpreten, Werther parecía salido de un cuadro.  Por fuera era un Miguel Ángel pero por dentro era un Guernica, revolucionado, confuso, con todas las partes entremezcladas, a la espera de lograr un orden en ese entrevero el cual lo perseguía hacia 7 años; o vaya a saber si no provenía ese entrevero de antes, desde ese sentimiento de introspección y falta de entendimiento que lo perseguía, hasta que conoció a Julia, y empezó a dudar si existía esa persona que podría llegar a comprenderlo realmente, a hablar su mismo idioma, a conectar, a tender un puente.

domingo, 3 de julio de 2016

Les enfants sont les roses du jardín de la vie


Ayer mi sobrina fue por primera vez a misa, situación que me generó gracia y me hizo pensar.

Todo me hace pensar, las situaciones son eternas magdalenas de Proust para mí, y la religión no deja de ser una gran magdalena.

Uno no elige a la religión que pertenece, puede no practicarla pero el ser no elige nacer judío, nacer católico, musulmán o ateo; lo que si elige es si practica o no.

Yo fui criada bajo la educación católica, desde mi punto de vista la Biblia, escrita por el hombre no por Dios, trae muchas connotaciones negativas en sus hojas.

Desde el inicio nos habla de la culpa, el pecado y la vergüenza por uno mismo.

Sí,  hay partes muy positivas como el Eclesiastés que da consejos muy útiles para el día a día sobre conceptos de relacionamiento humano que no han cambiado a pesar de la distancia temporal.  O algunos pasajes del nuevo testamento donde habla Jesús del amor al prójimo, el perdón, entre otros.

¿Pero qué tan positivo es educar desde la culpa? El cristiano siente culpa por todo (lo digo desde la experiencia).  

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”; frase célebre que se repite en los primeros minutos de una misa, como si al repetirlo se aplicara un efecto de expiación en el que la dice.

40 -Fe, alegría, optimismo. —Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad” reza Josemaría Escrivá en el libro Camino.

¿Hasta qué punto la religión impuesta por el hombre es positiva como pilar de formación de una mente joven e impoluta? .

¿Hasta qué punto esa transmisión de miedo y culpa no fue la forma de controlar las masas dado que no había Derecho como tal en la época en qué fue escrita la Biblia?

¿Es realmente beneficioso educar desde la culpa?.

La experiencia me ha llevado a creer también que las religiones o estilo de vida orientales son más sanas.

Si las personas dejáramos de enfocarnos  y criar desde la culpa, desde el miedo al error, y enfocáramos la energía en educar centrándonos en nuestro mundo interior, la paz mental y la consciencia de vivir en el presente, en el “aquí y ahora”; ¿no seríamos una sociedad diferente? ¿Una sociedad más sana?.

Une petite pensèe.